Tendencias ¿quién la marca?


Mamá y yo en la celebración de mi cumpleaños hace ya añitos. 
Ese vestido, de la marca Blanco (una marca muy original y creo
que por eso no llegaba a todo el mundo) era de mis preferidos: Estampado marinero
con peplum. Muy pin up, como vestía entonces 💗💗



Hace unas semanas, tras haber publicado en mi página de Facebook una foto de unos pantalones de los años 40, alguien me dijo: "Es muy tendencia". Se generó una interesante conversación a partir de esto, y, dándole vueltas se me ocurrió que quería dar mi opinión sobre este tema con un ejemplo propio.
Intentando investigar a través de internet, veo que sigue habiendo mucha confusión entre los conceptos: "moda", "estilo" y "tendencia". Me es difícil de explicar, así que usaré las palabras de otros:

"La relación existente entre las variables moda y estilo, se da como una relación unilateral, y no bilateral. La moda se basa en estilos. El estilo no se basa en una moda. Solamente cuando logra aceptación de gran cantidad de público, el estilo se convierte en moda.

La cultura siempre distingue entre lo privado y lo público entre lo nuevo y lo viejo entre lo superior y lo inferior. Lo mismo hace la moda."

"Fue en los años 70 cuando Procter & Gamble acuñó los términos “trendsetter” y “trend-spreader” para definir a aquellas personas que son creadoras de tendencias y a aquellas que son difusoras de las nuevos conceptos. Desde entonces las marcas no han parado de investigar en este campo deseosas de encontrar un grupo de líderes de opinión que les ayuden a promocionar sus productos en el día a día." "Los “trendsetters” son personas con opiniones propias bien establecidas. Personas que no “se venden” por una marca." (Fuente: Yorokobu)

Partiendo de estas definiciones, vuelvo a mis pantalones de los años 40. ¿Eran tendencia? ¿O simplemente tenían estilo? ¿O, quizá, estaban fuera de cualquier etiqueta temporal?

Es curioso cómo algo que nació hace más de ochenta años puede ser leído hoy como “actual”. Pero ahí está la clave: no todo lo que se percibe como nuevo lo es, y no todo lo antiguo está pasado de moda. A veces lo que cambia no es la prenda, sino la mirada colectiva.

Las grandes casas de moda —como Chanel o Gucci— reinterpretan constantemente el pasado. Siluetas de los años 40, hombreras de los 80, minimalismo de los 90… todo vuelve, pero no exactamente igual. Se resignifica. Se adapta al contexto cultural y social del momento. Y entonces, cuando muchas personas lo adoptan, lo compartimos y lo validamos, hablamos de tendencia.

Pero la pregunta sigue siendo: ¿Quién la marca realmente?

Durante décadas, la respuesta parecía clara: las pasarelas. Después, las revistas. Más tarde, las celebridades. Hoy el escenario es mucho más complejo. Plataformas como Instagram o TikTok han democratizado la conversación. Cualquiera puede convertirse en difusor —en “trend-spreader”— en cuestión de horas.

Sin embargo, eso no significa que todo el mundo sea creador.

El verdadero “trendsetter” no persigue la tendencia: la genera sin intención de hacerlo. Tiene una coherencia estética, una visión personal, un estilo que no depende de la aprobación inmediata. Y es precisamente esa autenticidad la que termina conectando con otros.

Aquí es donde creo que se produce la confusión actual. Vivimos en una época en la que la velocidad ha sustituido al criterio. Algo se vuelve tendencia porque se repite mucho, no necesariamente porque tenga profundidad o intención. Pero repetición no siempre es influencia real; a veces es simplemente algoritmo.

Volviendo a mi ejemplo: yo no elegí esos pantalones porque fueran tendencia. Los elegí porque encajan con mi manera de entender la estética, la historia y la construcción de una prenda. Si mañana dejan de verse, seguirán teniendo sentido para mí. Y ahí, creo, reside la diferencia entre estilo y tendencia.

La tendencia necesita validación colectiva.
El estilo necesita coherencia personal.
La moda necesita contexto cultural.

Entonces, ¿Quién marca las tendencias?

Las marcas investigan, las pasarelas proponen, los influencers amplifican, el público adopta. Pero la chispa inicial suele surgir de alguien que simplemente es fiel a su mirada.

Tal vez la pregunta correcta no sea quién marca la tendencia, sino quién se atreve a no seguirla.

Porque, paradójicamente, muchas veces son esas personas las que terminan creándola.

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